sábado, 14 de septiembre de 2013

Primera clase de Pole Dance


El jueves tuve mi primera clase de Pole Dance. ¡Fui tan emocionada y segura que no podía contenerme! 
Llegué al estudio, saludé, todas tenían muy buena onda, y me cambié en el vestuario. Entré al salón donde hay muchos caños (no recuerdo exactamente cuántos) y donde lógicamente se entrena pole, porque hay otra sala donde se hace tela y circo.
Saludé a la profe, me presenté y me dijo que arranque con la entrada en calor. Ahí ya casi siento que perdía un pulmón, los abdominales, los cuádriceps, en fin... ¡¡Claramente fuera de estado!! ¡¡¡Y eso que hice la mitad que el resto!!!
Luego de la entrada en calor, yo ya estaba para una ducha y a la cama... Pero venía lo más lindo, ¡¡empezar con el caño!! Me enseñó en total tres trucos, o giros... O no sé cómo llamarlos, bien básicos... ¡¡Pero dificilísimos para mí!! Guardo la esperanza de que a todos les haya costado al principio tanto como a mí... Al final de la clase, más o menos algo salía con mi lado más hábil, el derecho, pero con el izquierdo soy evidentemente muy torpe...
Termina la clase, y hacemos la elongación mientras veo a la dueña del lugar hacer la rutina que va a presentar en el campeonato de fin de año y quedo maravillada... ¡¡Ojalá algún día pueda hacer la mitad que ella!!
A medida que elongaba ya notaba cómo iba a sufrir de dolores los días posteriores... Y se vislumbraban mágicos moretones y raspones en piernas y brazos...
¡¡Salí feliz, tanto que me anoté para ir un día más!!
Hoy va a ser mi segunda clase (sábado) y apenas puedo moverme... Sinceramente no sé cómo voy a hacer, ¡¡¡pero estoy ansiosa por nuevamente tomarme del caño e intentar nuevos desafíos!!!
De a poco sé que voy a ser una adicta al pole dance... ¡¡¡Y me encanta!!!


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